Compartimos hoy 2 de febrero, día mundial de los humedales, este artículo de Juan Caracuel Jiménez, ornitólogo de Seo/Birdlife Málaga, publicado originalmente en mayo de 2022 en la revista Visión Natural. Los ecosistemas acuáticos donde habitan aves como la garza real son de los que más han sufrido la presión de las actividades humanas y se encuentran en su mayoría en condiciones de naturalidad bastante deficiente.
Un reciente informe de las Organización de las Naciones Unidas alerta de que hemos entrado en “bancarrota hídrica”, por lo que hacer un uso responsable del agua y proteger sus fuentes naturales es una responsabilidad que todos debemos ejercer permanentemente.
La garza real, la hierática pescadora
La garza real Ardea cinerea es un ave ciertamente elegante. Con su bello plumaje, donde predomina el gris, sus ojos amarillos y su pico largo y puntiagudo, tiene un cierto aire de majestuosidad.
No suele resultar difícil de localizar en nuestros humedales a esta ave de gran tamaño y costumbres vadeadoras. De hecho, es la mayor de las ardeidas que viven en Iberia. Mide unos 90 cm de altura y su envergadura ronda los 1,70 m. Los machos, algo mayores que las hembras, pueden rondar los 2 kg de peso. Su estilizada figura y su largo cuello y patas son otras características físicas que la hacen inconfundible.

Fotografía: Andrés Miguel Domínguez (Revista Visión Natural, núm. 10)
Tiene una coloración predominantemente grisácea, con variaciones entre individuos jóvenes y adultos, y que también cambia según la época del año. En vuelo presenta la típica figura de las garzas, con el cuello encogido, las alas arqueadas y las patas estiradas que sobresalen detrás de la cola. Un fuerte pico de tonos amarillentos, que se tornan rojizos cuando llega la época reproductora, es el arma letal con la que captura sus presas, utilizándolo como una pinza. Su voz es áspera, parecida a un graznido seco, que suele emitir cuando vuela o es molestada.
Tiene una amplia distribución por el Paleártico y un comportamiento migrador algo complejo, con poblaciones más bien sedentarias y otras —las más norteñas— migradoras de largo recorrido. Una buena parte de la población del centro y norte de Europa no se queda a invernar en la cuenca mediterránea y cruza el estrecho de Gibraltar, camino del África subsahariana. A pesar de que pueda dar la impresión de ser un ave lenta y pesada en vuelo, es capaz de realizar movimientos migratorios de largo alcance. Algunas incluso llegan a invernar en el sur de Asia.
La garza real en España
En España cría en numerosos enclaves repartidos por los principales humedales, pero no en un número muy significativo. Se extiende mayoritariamente por las grandes cuencas fluviales. En tiempos recientes se ha hecho bastante notoria su reproducción en la región extremeña, al igual que en Doñana, que históricamente ha albergado una de las mayores colonias de reproducción de la especie. Estos enclaves reproductores, formados a menudo sobre árboles y en los que se pueden mezclar distintas especies de ardeidas, son conocidos como “pajareras”. Últimamente se ha detectado un incremento en la población, tanto reproductora como invernante, y una clara expansión del área de reproducción de la especie en España.
Desde hace unos cuantos años ya crían en la provincia de Málaga. De momento son los embalses del complejo del Guadalhorce-Guadalteba, situados en la zona central de la provincia, el lugar donde se ha constatado su reproducción. En los embalses costasoleños todavía no se ha detectado que lo hagan, pero parece solo cuestión de tiempo que esto ocurra.

Fotografía: Javier Brito (Revista Visión Natural, núm. 10)
Una consumada pescadora al acecho
La garza real es una consumada pescadora al acecho. Instalada en orillas de todo tipo de masas de agua dulce e incluso en la costa, permanece inmóvil o caminando lentamente y siempre atenta a lo que se mueva cerca de ella. Cuando detecta la presa lanza el cuello a gran velocidad y la captura con el pico. Pero no solo son los peces los que sufren la depredación de esta elegante ave. Una amplia variedad de presas son susceptibles de terminar en su pico: desde mamíferos del tamaño de la rata hasta pequeños insectos, pasando por ranas, aves, serpientes y en general casi cualquier animal que pueda cazar.
A pesar de ser de hábitos acuáticos también puede encontrarse en ocasiones en algún terreno abierto, zonas fangosas y campos de cultivo. Puede llegar incluso a frecuentar estanques, lagos artificiales e incluso parques urbanos. Cualquier lugar donde pueda haber posibles presas es susceptible de ser visitado e investigado.
Suelen descansar bastante a menudo posadas en árboles, donde pueden permanecer casi inmóviles, a veces sustentadas por una sola pata durante horas, cosa que también suele hacer en tierra. En ocasiones pueden incluso patrullar en bandos no muy numerosos en busca de sus presas, sobre todo en llanuras, aunque por lo general es un ave solitaria.

Fotografía: Jero Milán (Revista Visión Natural, núm. 10)
Presencia en la Costa del Sol
La invernada en la Costa del Sol occidental es, de un tiempo a esta parte, muy común. El incremento de la población que ha tenido lugar en las últimas décadas, tanto ibérica como extraibérica, ha hecho de esta elegante garza sea relativamente común en nuestros aguazales, sobre todo durante la invernada, aproximadamente entre octubre y marzo. Además se dejan ver algunos ejemplares ya en los meses propicios para la reproducción, pero a priori son aves que no se reproducen en esta zona. Remontándose a los años 70 e incluso a los 80 de la pasada centuria, podría afirmarse que su población ni mucho menos era tan numerosa.
A pesar de que los ecosistemas acuáticos son de los que más han sufrido la presión de las actividades humanas y se encuentran en su mayoría en condiciones de naturalidad bastante deficiente, algunas especies como la que nos ocupa, han mostrado una gran adaptabilidad a las cambiantes condiciones ecológicas de su medio y han sido capaces de prosperar y aumentar su población. El amplio espectro trófico, la capacidad de buscar nuevas zonas de alimentación desplazándose distancias considerables, e incluso la tolerancia que muestran hacia el ser humano, son algunas de las causas de su notable incremento poblacional.
Anuario de Grunsber
Revista digital de carácter naturalista dedicada a Sierra Bermeja, sus espacios naturales colindantes y el litoral. Está editada por Grunsber, tiene periodicidad anual y recoge las aportaciones científicas y divulgativas realizadas a lo largo del año por los socios de Grunsber, así como por otras personas colaboradoras que participan en los distintos proyectos de la asociación.
EDITA: Grupo Naturalista Sierra Bermeja (Grunsber)
ISSN: 3101-495X
PERIODICIDAD: anual


