
La ampliación de la Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves: ¿una estrategia de marketing?
La UNESCO ha aprobado la propuesta de ampliación y adecuación de la zonificación de la Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves al Parque Nacional Sierra de las Nieves, incorporando la parte de Sierra Bermeja incluida en el Parque Nacional que inicialmente había quedado fuera de la Reserva. Se añaden así 4.878,27 hectáreas adicionales, localizadas en los municipios de Benahavís e Igualeja.
Las Reservas de la Biosfera son una figura de calificación territorial creada por la UNESCO en 1974, dentro del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MaB), con el objetivo de conectar al ser humano con la naturaleza y armonizar la conservación de los ecosistemas con el desarrollo sostenible de las comunidades que viven en los territorios reconocidos como Reserva. Entre sus finalidades se encuentran también la prevención de conflictos, la gestión de la biodiversidad, la investigación, la educación ambiental y el impulso de modelos sostenibles de relación con el territorio.

Dos Reservas de la Biosfera se solapan en el territorio
Tras la creación del Parque Natural Sierra de las Nieves en 1989, la Mancomunidad de Municipios homónima continuó trabajando para reforzar una identidad subcomarcal adaptada a su marco administrativo, vinculándola a los pinsapares, las sierras calizas, los pueblos blancos, los usos tradicionales y el turismo sostenible. Con estos argumentos consiguió, en 1995, la declaración de la Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves.
Sin embargo, esa Reserva de la Biosfera nació viciada desde el principio, porque la identidad territorial que aunaba las características naturales, históricas y sociales utilizadas como argumento no correspondían exclusivamente a los municipios de la Mancomunidad, sino a la única comarca natural existente: la Serranía de Ronda. Situada al oeste del río Guadalhorce y al sur de la comarca de Antequera, la comarca natural de la Serranía de Ronda extiende su ámbito por el oeste hasta los municipios y sierras gaditanas del entorno de Grazalema, Ubrique y Los Alcornocales hasta llegar al Estrecho, y por el sur alcanza Sierra Bermeja, Sierra Blanca de Marbella y la Sierra de Mijas.
En lugar del territorio propuesto, correspondiente a los municipios de la Mancomunidad, la totalidad de la Serranía de Ronda debió ser declarada Reserva de la Biosfera en 1995. Sin embargo, desde entonces, esta comarca natural ha ido desapareciendo desde el punto de vista administrativo y político, mientras la Mancomunidad ha seguido ejerciendo como lobby para reforzar la marca Sierra de las Nieves.

La incoherencia de los límites administrativos
Esta misma estrategia se repitió con la declaración del Parque Nacional Sierra de las Nieves, que dejó fuera dos tercios de Sierra Bermeja y prácticamente todo el Valle del Genal, y se repite ahora con la ampliación aprobada por la UNESCO.
El territorio de la Reserva está incluido, además, dentro de otro espacio más amplio con la misma calificación de la UNESCO: la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía-España/Marruecos, declarada en 2006. Esta fue creada bajo los mismos objetivos del Programa sobre el Hombre y la Biosfera, pero articulada en torno al Estrecho, la cordillera Bético-Rifeña, las migraciones, los ecosistemas mediterráneos compartidos y las relaciones históricas y culturales entre ambas orillas: el sur de Andalucía y el norte de Marruecos, entre Europa y África.
¿Cómo conviven de forma coherente este maremágnum de etiquetas y figuras de protección, este solapamiento de Reservas, esta desarticulación administrativa y política de verdaderas comarcas naturales como la Serranía de Ronda, o esta desigualdad en la protección de espacios que comparten exactamente los mismos sistemas naturales que han justificado la declaración del Parque Nacional, como ocurre con los dos tercios excluidos de Sierra Bermeja? No hay una argumentación conservacionista sólida.
Estas son las razones por las que las Reservas de la Biosfera, pese a que los objetivos con los que fue creada la figura sean perfectamente plausibles, son criticadas con frecuencia por no funcionar como verdaderas herramientas de gestión territorial, sino como meras etiquetas de marketing.

Una zonificación tan arbitraria como la del Parque Nacional
El territorio de una Reserva de la Biosfera se estructura en tres zonas:
- Zona núcleo o central, correspondiente al área de protección estricta, cuya función es contribuir a la conservación de los paisajes, los ecosistemas, las especies y la variación genética.
- Zona de amortiguación, que rodea o acompaña a la zona núcleo, y en la que pueden desarrollarse actividades compatibles con prácticas ecológicas, así como acciones de investigación científica, vigilancia, formación y educación.
- Zona de transición, donde las comunidades promueven actividades económicas y humanas de carácter sostenible, tanto desde el punto de vista sociocultural como ecológico.
La zona núcleo de la Reserva de la Biosfera se ha hecho coincidir con las 22.979,76 hectáreas del Parque Nacional Sierra de las Nieves; es decir, incluye también el tercio oriental de Sierra Bermeja incorporado al Parque Nacional. Al tratarse de la zona considerada de mayor valor sistémico (un aspecto discutible, porque deja fuera áreas de igual o mayor importancia, como ya señalaron Rincón et al. en 2019), la actividad humana queda limitada aquí a la investigación, la conservación y la educación ambiental.
¿Una zona de amortiguación y transición?
La zona tampón o de amortiguación se adapta a 44.046,07 hectáreas que rodean parcialmente el Parque Nacional, reguladas por distintas figuras de conservación, como parte del Parque Natural o diversas Zonas de Especial Conservación de la Red Natura 2000, que supuestamente garantizan la transición entre las zonas de protección estricta y los aprovechamientos tradicionales sostenibles.
La zona de transición mantiene intactas sus 31.079,95 hectáreas originales y engloba los núcleos de población y las actividades económicas locales.
La incoherencia de esta zonificación ya fue argumentada en las alegaciones presentadas contra la propuesta de Parque Nacional antes de su creación. El problema es el mismo: quedan fuera territorios con exactamente las mismas características naturales que justificaron la declaración del Parque Nacional; es decir, los dos tercios de Sierra Bermeja excluidos y casi todo el Valle del Genal, un territorio de gran valor para la biodiversidad y parte de la misma comarca natural.
Sin embargo, las zonas de amortiguación y transición desaparecen abruptamente por el lado oeste de la Reserva de la Biosfera, como también ocurre con la Zona Periférica de Protección del Parque Nacional.

La ineficacia de otras figuras de protección: la Red Natura 2000
Otras figuras de protección articulan legislativamente el territorio, como las Zonas de Especial Conservación (ZEC), declaradas al amparo de la Directiva Hábitats.
Es el caso de la ZEC Sierras Bermeja y Real. El territorio de esta ZEC, que coincide con el ámbito natural, documental e histórico de Sierra Bermeja (desde río Verde hasta Casares), está parcialmente incluido en el Parque Nacional, con unas 10.000 hectáreas, y también en la Reserva de la Biosfera recientemente ampliada. La fragmentación de esta ZEC fue expuesta en su momento como alegación contra el ámbito propuesto para el Parque Nacional. La respuesta de la administración fue que el territorio excluido ya contaba con suficientes figuras de protección para garantizar su conservación. Pero la realidad demuestra otra cosa.
El 31 de enero de 2019, Grunsber presentó alegaciones contra el permiso de investigación minera que la empresa Simplewater S.L. había solicitado para ejecutar cuatro sondeos destinados a valorar la existencia de grafito en Sierra Bermeja y su posible explotación. La Junta de Andalucía no concedió aquel permiso, pero posteriormente se tramitó uno nuevo a favor de la empresa Simplewater Geomines S.L., sin que en este caso Grunsber tuviera conocimiento a tiempo para presentar alegaciones.

En Sierra Bermeja el grafito es relativamente abundante porque cristaliza a baja presión. Aparece rellenando planos discontinuos de roca en áreas que han sufrido fuertes procesos de meteorización en los que se ha liberado carbono, (Fotografía: Javier Martos)
Estudio de la presencia de grafito y minerales metálicos en Sierra Bermeja para su explotación
La Junta autorizó en esta ocasión, según lo publicado en el BOJA de 13 de mayo de 2021, el Permiso de Investigación 6859 para el estudio de la presencia de grafito y minerales metálicos en Sierra Bermeja, en un área sustancialmente mayor: 98 cuadrículas mineras.
La autorización concedida permite realizar prospección geofísica en el territorio de esas 98 cuadrículas mineras, una técnica que no genera impacto ambiental significativo. Pero allí donde la geofísica ofrezca resultados potenciales, también se autoriza un máximo de ocho sondeos mecánicos para la recuperación de testigos, que serán analizados posteriormente en laboratorio. Además, allí donde el análisis de esos testigos arroje resultados viables, se autoriza también la recuperación de dos muestras industriales de al menos 500 kg en los lugares donde se hayan realizado los sondeos.
Con la ampliación de la Reserva de la Biosfera, la actividad autorizada en las 98 cuadrículas mineras no resulta incompatible con la zonificación de la Reserva, porque las zonas de amortiguamiento y transición han sido suprimidas al suroeste del Parque Nacional. Pero el mapa que encabeza esta publicación evidencia la incoherencia de esta propuesta.
Y aunque el Plan de Gestión de la ZEC Sierras Bermeja y Real prohíbe expresamente las actividades mineras en la Zona de Especial Conservación de la Red Natura 2000, la administración no lo tuvo en cuenta al autorizar la actividad.

El desmembramiento de Sierra Bermeja
El desmembramiento de la ZEC Sierras Bermeja y Real para transferir al ámbito de Sierra de las Nieves el territorio incluido en el Parque Nacional supone romper la realidad territorial de una sierra existente en favor de una figura administrativa y una marca comercial. Grunsber presentó alegaciones en 2023 a esta modificación.
Y, a todo esto, se añade que el partido que gobierna en la Junta de Andalucía, que ha tramitado estas declaraciones, alteraciones y autorizaciones, y que ha ganado estas últimas elecciones autonómicas del 17 de mayo de 2026, ha llevado literalmente en su programa electoral el siguiente objetivo (página 197):
Iniciaremos expediente y tramitación para la ampliación del Parque Nacional Sierra de las Nieves, con la incorporación de Sierra Bermeja
No hacen falta más comentarios. Todo es puro marketing.
REFERENCIAS
- Anuncio de 3 de mayo de 2021, de la Delegación Territorial de Empleo, Formación, Trabajo Autónomo, Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades en Málaga, sobre solicitud del permiso de investigación que se cita. (PP. 1432/2021), de 3 de mayo de 2021. BOJA núm. 90, de 13 de mayo de 2021, páginas 207-208
- Plan de Gestión de las Zonas Especiales de Conservación Sierras Bermeja y Real (ES6170010), Sierra Blanca (ES6170011) y Valle del Río del Genal (ES6170016) (2015). Decreto 110/2015, de 17 de marzo. BOJA núm. 87, de 8 de mayo de 2015. 183 pp
- Rincón, V.; Velázquez, J.; Gutiérrez, J.; Sánchez, B.; Hernando, A.; García-Abril, A.; Santamaría, T., Sánchez-Mata, D. “Evaluating European Conservation Areas and Proposal of New Zones of Conservation under the Habitats Directive. Application to Spanish Territories”. Sustainability 2019, 11(2), 398, https://doi.org/10.3390/su11020398
Anuario de Grunsber
Revista digital de carácter naturalista dedicada a Sierra Bermeja, sus espacios naturales colindantes y el litoral. Está editada por Grunsber, tiene periodicidad anual y recoge las aportaciones científicas y divulgativas realizadas a lo largo del año por los socios de Grunsber, así como por otras personas colaboradoras que participan en los distintos proyectos de la asociación.
EDITA: Grupo Naturalista Sierra Bermeja (Grunsber)
ISSN: 3101-495X
PERIODICIDAD: anual
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