Compartimos este artículo de José Gómez Zotano, geógrafo y catedrático de la Universidad de Granada, publicado en 2021 en la revista Visión Natural, como denuncia por la construcción del tramo de la Senda Litoral a su paso por este espacio natural, testimonio de cómo sería nuestra costa antes del urbanismo voraz que afecta a la Costa del Sol. Consideramos que cualquier obra en esta zona, por muy respetuosa que quiera plantearse, es innecesaria. No debe priorizarse el uso turístico por encima del valor natural de un espacio tan singular como este, menos aún porque existen alternativas para dar continuidad a la Senda Litoral por la zona urbanizada.
El sistema dunar Saladillo-Matas Verdes (Estepona)
A lo largo de 3 km de la costa occidental de la provincia de Málaga, en el término municipal de Estepona, se encuentra un valioso complejo dunar denominado El Saladillo-Matas Verdes. Más concretamente, se sitúa entre la Punta de Baños al este y la Punta del Saladillo al oeste, desarrollando unos arenales que alcanzan una cota máxima de 6 m y se adentran 200 m hacia su interior.
Durante la historia reciente, la urbanización del litoral malagueño en general, y de este tramo costero en particular, se ha encargado de eliminar el principal recurso turístico con que cuenta la Costa del Sol, sus playas. Como consecuencia de las intervenciones urbanísticas desarrolladas desde mediados del siglo XX, el complejo dunar de El Saladillo-Matas Verdes se encuentra actualmente fragmentado en tres tramos diferentes y de desigual desarrollo. De este a oeste se sitúan las dunas de Matas Verdes o de Casasola —que presentan un buen estado de conservación—, las dunas de la Playa del Saladillo —desmanteladas en buena parte ya que solo quedan las dunas primarias—, y las dunas de la Punta del Saladillo que, pese a estar relegadas a una parcela y presentar indicios de degradación, mantienen intacto su potencial ecológico.

Comparativa de las dunas de Saladillo-Matas Verdes 1978-2007 (Composición a partir de fotos de Gómez Zotano, 2009)
Así era la costa antes del urbanismo
No obstante, este fragmentado cordón dunar sigue conformando un riquísimo ecosistema de características peculiares, con una vegetación psammófila muy valiosa desde el punto de vista ambiental. En este sentido, es importante resaltar que estas desconocidas dunas albergan la única comunidad vegetal típicamente litoral de la costa de Estepona, y una de las pocas existentes en el litoral mediterráneo andaluz, junto con la de Artola o Cabopino en Marbella. La gran riqueza biológica de este sistema dunar esteponero radica en su enorme biodiversidad, en parte derivada de su cercanía al Estrecho de Gibraltar, que le infiere características propias de los sistemas dunares atlánticos (con alcornoques) en un medio mediterráneo, lo que lo hace único en la provincia de Málaga y en la cuenca del mar Mediterráneo en general. Además, este complejo dunar alberga algunas de las escasas dunas estabilizadas y edafizadas que han sobrevivido a la acción conjugada del turismo y la urbanización, conservando todavía los tres niveles dunares y la serie climácica de los sabinares litorales alternando con matorrales de Coremion albi.

Dunas del Saladillo-Matas Verdes (Fotografía: Javier Martos)
La vegetación de las dunas
La sabina caudada (Juniperus turbinatae subsp. turbinata) aparece como la vegetación clímax en este espacio natural. Los arenales presentan una zonación en bandas paralelas al mar muy definida, especialmente en el sector de Casasola, con varios niveles dunares que albergan diferentes tipos de vegetación. Colonizando las dunas primarias, como especie típica y diferencial de estos medios sometidos a la influencia aerohalina y dependiendo del tipo de duna, podemos hallar frecuentemente a la grama marítima (Agropyrom junceiforme) como especie colonizadora de arenas móviles, acompañada por el cardo marítimo (Eryngium maritimum) y algunas bulbosas como el nardo marítimo (Pancratium maritimun).
En las dunas secundarias, semifijadas por la vegetación, domina el barrón (Ammophila arenaria), gramínea de porte elevado y potente aparato radicular que ayuda a la inmovilización de las dunas, acompañada por la mielga marina (Medicago marina). Sobre las dunas terciarias o “muertas”, a medida que nos alejamos de la orilla del mar y el suelo presenta una ligera capa de humus, aparece el dominio del sabinar, de elevada cobertura y acompañado de numerosas especies de matorral mediterráneo (Pistacia lentiscus, Myrtus communis, Rhamnus oleoides, Quercus coccifera, etc.). Este sabinar se ve enriquecido con especies características como la manzanilla mala o perpétua silvestre (Helichrysum stoechas), el mastuerzo marítimo (Lobularia maritima) o la lavanda de mar (Limonium sinuatum).

Litoral de la costa de Estepona con el trasfondo montañoso de Sierra Bermeja (Fotografía: Daniel Blanco Clement)
El alcornocal del litoral
En las etapas subseriales de degradación predomina la comunidad terofítica de Onodio variegatae-Linarietum pedunculatae, especialmente abundante en la Punta de El Saladillo, y la comunidad anual nitrófila de Sporobolo-Centaureetum sphaerocephalae. Además, respaldando estas dunas encontramos la subasociación psammófila-climatófila Myrto-Quercetum suberis halimietosum halimifolii. Este alcornocal solo se conserva en el sistema dunar de la finca Matas Verdes, donde además se ve acompañado de coscoja y mezclado con diversas repoblaciones de pinos (Pinus pinea y Pinus pinaster) y ecucaliptos (Eucaliptus globulus). Presenta unas etapas de sustitución constituidas por jaguarzales y sabinares y el suelo se encuentra tapizado por diversas especies de musgos y líquenes de los renos (Cladonia stellaris).

Erodius carinatus carinatus (Fotografía: Ismael Pérez)
La fauna de las dunas
Respecto a la fauna que habita en las dunas destaca, en primer lugar, la existencia de una gran biodiversidad de invertebrados, tanto artrópodos (insectos, arácnidos y miriápodos) como no artrópodos (moluscos pulmonados). Entre los insectos conviven diversas especies de ortópteros (saltamontes y langostas), himenópteros (hormigas y abejas), dípteros (moscas), lepidópteros (mariposas y polillas), hemípteros (chinches de campo), neurópteros (hormigas-león) y coleópteros (escarabajos). Especialmente abundantes y significativos resultan los escarabajos tenebriónidos, de los géneros Tentiria, Erodius, Scaurus y Pimelia, típicos de los sustratos arenosos. Los artrópodos no insectos están representados fundamentalmente por arácnidos (arañas, escorpiones y ácaros) y miriápodos (ciempiés y milpiés). El tercer grupo de invertebrados, los moluscos, está ampliamente representado en las dunas por gasterópodos pulmonados terrestres (caracoles y babosas). Los caracoles, especialmente Theba pissana, llegan a ser tan abundantes que sus conchas vacías tapizan buena parte del suelo dunar durante la época estival.
En cuanto a los vertebrados que habitan estas arenas, el grupo más representativo, tanto por su diversidad como por su abundancia, lo constituyen los reptiles, destacando la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) o el lagarto ocelado (Lacerta lepida). Hay que resaltar que las dunas de El Saladillo-Matas Verdes constituyen un hábitat idóneo para la recolonización o reintroducción del camaleón (Chamaeleo chamaeleon).

Vuelvepiedras (Arenaria interpres) (Fotografía: Daniel Blanco Clement)
Las aves del litoral
En relación con las aves observadas, se incluyen como nidificantes las siguientes especies: mirlo común (Turdus merula), chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) y cogujada común (Galerida cristata) como las más abundantes en estos sistemas, junto a la tórtola (Streptopelia turtur), carbonero (Parus major), pinzón (Fringilla coelebs), jilguero (Carduelis carduelis), herrerillo (Parus caeruleus), etc. También se constata la presencia de otras especies que completan un amplio repertorio de aves limícolas como vuelvepiedras (Arenaria interpres), correlimos (Calidris spp.) y otras aves marinas tales cmo gaviota argéntea (Larus cachinnans), gaviota común (Larus radibundus), charrán común (Sterna hirundo), charrancito (Sterna albifrons), alcatraz (Sula bassana), etc.
Entre las dunas terciarias y las zonas boscosas no resulta difícil toparse con erizos (Erinaceus europaeus) o conejos (Oryctolagus cuniculus).

Un espacio natural que debe conservase intacto
La variedad y singularidad de los ecosistemas dunares de Estepona hacen de este un espacio de alto valor ecológico, con una considerable biodiversidad. No obstante, a pesar del elevado valor medioambiental y paisajístico que suponen estas dunas, sobre ellas recaen incesantes presiones urbanísticas y turísticas derivadas tanto de su situación en el corazón de la Costa del Sol, como de su ubicación en primera línea de playa. Estas presiones han mermado considerablemente uno de los pocos ecosistemas dunares que subsisten en el litoral mediterráneo andaluz y aún hoy los restos dunares de El Saladillo-Matas Verdes soportan graves amenazas que ponen en peligro su subsistencia, de ahí la urgencia de su conservación.
Referencias:
- Gómez Zotano, J. (dir.) (2009): Dunas litorales y fondos marinos del Saladillo-Matas Verdes (Estepona, Málaga). Estudio integrado para su declaración como reserva marítimo-terrestre. Asociación Grupo de Trabajo Valle del Genal – Servicio de Publicaciones de la Universidad de Málaga (SPICUM). Málaga, 285 p.
- Gómez Zotano, J. (2021). «El sistema dunar Saladillo-Matas Verdes (Estepona)». Revista Visión Natural 5: 34-41


