Ildefonso Díaz (Autor: Rafael Galán, Grunsber)

Una vista de Sierra Bermeja ilustrada por Ildefonso Díaz

La primera descripción documental que da a conocer los límites de Sierra Bermeja fue escrita a finales del siglo XVI por el cronista castellano Luis de Mármol Carvajal:

Atraviesa por esta sierra de levante á poniente la sierra mayor con nombre de Sierra Bermeja; aunque los moradores la llaman diferentemente, conforme á las poblaciones que están en ella. Su principio es en la Sierra de Arbóto [Sierra del Real] cerca de Ístan, y fenece en Casáres y Gausín, ultimos pueblos del Havarál, ó algarbe de Ronda, que está á poniente de aquella ciudad.

Luis de Mármol Carvajal (s. XVI)

El gran afloramiento de peridotitas de Sierra Bermeja, situado como una sierra mayor paralela a la línea de costa, se extiende a lo largo de unos 300 km2 desde el casareño puerto de los Guardas hasta río Verde. Esta gran mole rocosa tiene tres estribaciones menores perpendiculares: la Sierra Palmitera, la Sierra de las Apretaderas y la Sierra del Real.

Divulgar el ámbito territorial que abarca un espacio natural como Sierra Bermeja, que a consecuencia de su naturaleza geológica tiene relevancia internacional, contribuye a su reconocimiento y es un aspecto que necesita precisarse para el diseño de las políticas de conservación que afecten tanto a la montaña como a sus zonas adyacentes.

Con ese objetivo, Ecologistas en Acción-Sierra Bermeja, en colaboración con la Plataforma Sierra Bermeja Parque Nacional y el Grupo Naturalista Sierra Bermeja (Grunsber), encargaron en 2007 la elaboración de una perspectiva sobre Sierra Bermeja que ilustrara gráficamente el territorio que abarca esta singular montaña. El dibujante escogido no podía ser otra persona que alguien que ya tenía experiencia en estas lides, pues ya había dibujado vistas similares desde el Genal, ante el morrón del Zagalete o desde la Ventilla: Ildefonso Díaz Jiménez.

Mapa de Sierra Bermeja (Autor: Ildefonso Díaz)

Ildefonso Díaz: un hombre del Renacimiento

Nacido en Estepona en 1949 en el seno de una familia de agricultores, Ildefonso Díaz ha estado vinculado al campo desde niño. En los recuerdos de su infancia junto a sus padres y sus hermanos está cultivar arando con animales de tiro y sembrando trigo, garbanzos, guisantes, patatas, melones, tomates o lechugas, con hasta tres cosechas al año. También se reconoce dibujando desde muy temprana edad, con lápices de colores y más tarde con plumilla.

En 1967 termina lo que son sus estudios formales, cuando empieza a trabajar profesionalmente como delineante. Pero más allá de haber colaborado a partir de entonces con más de 30 arquitectos, participando en proyectos como la construcción de la urbanización Bahía Dorada o confeccionando mapas para los PGOU de Manilva (1980) o La Línea de la Concepción (1982), Ildefonso Díaz es ante todo una persona con amplias inquietudes intelectuales, que podrían catalogarse como renacentistas, con una base estética influenciada principalmente por El Cubismo y Le Corbusier, y una preocupación especial por la conservación del medio natural en sintonía con las formas de producción tradicionales.

Su visión naturalista se torna ecologista hacia 1976, cuando durante unas obras de relleno de las aguas someras del puerto de Estepona intenta frenar la voladura de una cueva que alberga restos prehistóricos, que ya había sido identificada por Luis Soto Jiménez y Aranaz.

A partir de aquí, la lectura de la revista Quercus, fundada en 1981, y la precaria situación que el pinsapar de Los Reales de Sierra Bermeja experimentaba a principios de la década de 1980, le llevan a fundar en 1985, junto a activistas del municipio de Estepona como Domingo López Montes, Luisa Cerván, José Luis Mariscal o, poco después, David Torralba Portilla, entre otros, el Grupo Naturalista Sierra Bermeja (Grunsber).

Hasta finales de la pasada centuria, Grunsber está posicionado junto a otros colectivos del incipiente movimiento ecologista en múltiples luchas y procedimientos que afectan al medio ambiente, como el trazado de la autopista de la Costa del Sol, el Plan Hidrológico Nacional o contra la construcción de la presa que pretendía inundar el Valle del Genal.

Ecologista atípico, siempre ha estado especialmente preocupado por la escasa sensibilidad ambiental de los desarrollos urbanísticos que se llevan a cabo en la Costa del Sol, por la desarticulación de las cooperativas agrícolas y por la destrucción de la agricultura en España. No obstante, quienes se encuentran con él caminando por las calles de Estepona en sus idas y venidas, saben de su interés por muchos otros temas como las culturas precolombinas, la concepción de las dimensiones espaciales en las culturas antiguas, su inquietud por las corrientes arquitectónicas ajenas a las necesidades energéticas de la sociedad, los interminables proyectos de desarrollo que diseña para “su campo”, su esfuerzo para cocinar el mejor dulce de membrillo o su frustración por no haber aprendido a tocar mejor el violín. También hay que reconocerle la colosal memoria que tiene sobre todo lo concerniente al medio rural esteponero.

La primera vez que subió a las cumbres de la Sierra Bermeja de Estepona fue tras el incendio de 1966, cuando aún no estaba construida la actual carretera MA-8301. Este 2023, más de medio siglo después, fiel al encargo que se le hizo para comprender mejor su dimensión territorial, nos regala una minuciosa vista sobre este singular macizo de peridoditas.

Este dibujo se ha colocado en forma de mural cerámico en un mirador del casco histórico de Casares. Ojalá sea el primero de otros que se pongan en los restantes municipios por donde extiende su territorio esta extraordinaria montaña.

Nota: Este artículo fue publicado por primera vez en el número 14 de la revista Visión Natural, en febrero de 2023.
Fotografías: Rafael Galán García

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