La tercera de las charlas sobre medioambiente organizadas por Grunsber durante el último trimestre de 2025 estuvo dedicada a la ornitología de Sierra Bermeja. Nuestro compañero Andrés Rojas Sánchez ofreció una exposición tan rigurosa como amena sobre la avifauna bermejense y el valor que este macizo tiene para las aves.

El vínculo de Andrés con la ornitología viene de lejos. En mayo de 2016, durante un acto de la Diputación Provincial de Málaga celebrado en Casares para presentar las actividades de Birding Málaga, un niño de poco más de once años sorprendía al público respondiendo con soltura a las preguntas de expertos como Antonio Román, profesor de la UMA. Aquel joven ornitólogo era Andrés Rojas, cuyo conocimiento –ya notable entonces– no ha dejado de crecer. Ayer, con 20 años recién cumplidos, volvió a demostrar que es uno de los mayores especialistas comarcales en avifauna.

Andrés Rojas en la jornada de Birding Málaga en Casares el 26 de mayor de 2016 (Fotografía: Jacinto Segura)

La conferencia estuvo dedicada al compañero Domingo López Montes, fallecido el año pasado. Tanto Grunsber, representado por su presidente Vicent Climent, como el propio Andrés quisieron recordar su figura al inicio y al cierre de la charla. Domingo, ornitólogo experto y maestro naturalista de muchos —entre ellos, Andrés—, habría disfrutado enormemente de esta actividad.

La importancia de Sierra Bermeja para las aves

Sierra Bermeja y, en particular, el Paraje de los Reales, constituyen un espacio de enorme relevancia para la avifauna. Por ello está declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) e integrado en la Red Natura 2000. Andrés presentó datos de más de un centenar de especies observables en el área, ya sea como residentes o de paso durante las migraciones.

La diversidad de hábitats —zonas boscosas, espacios abiertos y enclaves con presencia regular de agua— favorece la presencia de aves. Además, su proximidad al Estrecho de Gibraltar, la ausencia de cotas más elevadas hacia el sur y los vientos predominantes de poniente y levante en la zona, que canalizan las rutas migratorias orientales de la península ibérica hacia Sierra Bermeja, convierten a la montaña en un punto clave para las migraciones prenupciales y postnupciales.

Para las aves planeadoras, la montaña es también parada obligada: las corrientes térmicas que utilizan para volar son inexistentes sobre el mar, por lo que esperan en Sierra Bermeja las condiciones óptimas antes de cruzar hacia África.

La proximidad de Sierra Bermeja al Estrecho de Gibraltar y la ausencia de cotas más elevadas hacia el sur hacen de esta montaña un punto clave en la migración (Fotografía: Javier Martos)

Aves forestales residentes

Entre las especies residentes en los pinares y pinsapares destacan los dos pájaros carpinteros presentes —pico picapinos y pito ibérico—, la paloma torcaz, cuya presencia en áreas urbanas ha aumentado notablemente, y el arrendajo euroasiático, gran dispersor de semillas visible en el piedemonte.

Los páridos residentes tienen una representación muy completa: herrerillo capuchino, mito, reyezuelo listado y carbonero garrapinos, este último con una población reproductora reciente y situada en el enclave más meridional de la península. También están presentes las dos especies trepadoras —trepador azul y agateador—, el zorzal charlo y la alondra totovía, el único de los aláudidos que es forestal.

Aves estivales forestales

Entre las estivales —que llegan para reproducirse y parten en la migración postnupcial— destaca el mosquitero papialbo, que cría en zonas bajas y asciende después al pinsapar para alimentarse antes de migrar. También se mencionaron el papamoscas gris, presente tanto en zonas bajas como forestales, y la abubilla, difícil de observar en invierno.

Mosquitero papialbo. Phylloscopus bonelli (Fotografía: Andrés Rojas Sánchez)

Aves invernantes forestales

En invierno, Sierra Bermeja acoge al mosquitero común —presente desde octubre hasta comienzos de abril—, especie que, pese al aumento de temperaturas por el cambio climático, no registraba reproducción en la mitad sur peninsular hasta fechas recientes. También se observan el zorzal común y el discreto acentor común.

Aves migrantes forestales

Durante los periplos migratorios, la sierra sirve de área de descanso y alimentación para diversas especies, entre ellas la collalba gris, el zarcero políglota, el papamoscas cerrojillo y los mosquiteros musical e ibérico.

Collalba rubia. Oenanthe hispanica (Fotografía: Andrés Rojas Sánchez)

Aves rupícolas

En las zonas abiertas y rocosas se encuentran residentes como el escribano montesino, el colirrojo tizón, el roquero solitario, la collalba negra, el avión roquero —de vuelo espectacular—, la curruca rabilarga y la cogujada montesina, adaptada a estos hábitats.

Entre las especies de mayor tamaño destacan la perdiz roja, único galliforme presente, y el cuervo grande, habitual en las cumbres al atardecer, cuando regresan a sus dormideros situados al norte de Los Reales de Sierra Bermeja.

En cuanto a estivales e invernantes, Andrés citó la collalba rubia —que atrae turismo ornitológico del norte— y el acentor alpino, visible en invierno en lugares como el mirador de los Reales.

Águila real. Aquila chrysaetos (Fotografía: Andrés Rojas Sánchez)

Rapaces de Sierra Bermeja

Sierra Crestellina alberga la mayor colonia de buitre leonado de la provincia, con 111 parejas, por lo que no es raro observarlos sobrevolando Sierra Bermeja, también estableciendo algún dormidero en esta montaña e incluso posados en algún pinsapo.

Entre las grandes águilas residentes figuran el águila real —con la pareja más meridional de la península— y el águila perdicera, de la que hay tres o cuatro parejas. También son residentes el busardo ratonero, el halcón peregrino, el cernícalo vulgar —cada vez más frecuente en ámbitos urbanos—, el gavilán común y el azor, estrictamente forestal.

En el grupo de las estivales destacan la culebrera europea y el águila calzada, la más fácil de observar en la zona; ambas pueden permanecer también en invierno. Entre las migratorias, el milano negro sobresale por sus miles de ejemplares y por su migración tan extensa en el tiempo, pudiendo hacer coincidir los flujos norte-sur y sur-norte. Se citó igualmente el aguilucho lagunero, el abejero europeo, el aguilucho cenizo, el alcotán europeo y el águila pescadora, observada en migración tanto en la sierra como en el litoral esteponero.

Aves nocturnas

Entre las especies nocturnas mencionadas figuran el búho real —el mayor de los estrígidos—, el cárabo común, bien adaptado a las masas forestales; el mochuelo europeo, con poblaciones en declive; y el chotacabras cuellirrojo, bien distribuida en la mitad sur peninsular.

Pareja de alimoches. Neophron percnopterus (Fotografía: Andrés Rojas Sánchez)

Aves especialmente destacables

Además de las anteriores, Andrés puso especial atención para finalizar la charla en especies raras o con estados de conservación delicados. Entre las 34 rapaces y planeadoras registradas aparecen el buitre negro, el águila imperial ibérica, el quebrantahuesos, el milano real, el aguilucho cenizo, la cigüeña negra, el busardo moro, el águila pomerana, el aguilucho papialbo y los buitres moteado y dorsiblanco africano.

Un apartado especial merecieron:

  • el alimoche, con una de las dos parejas nidificantes de la provincia en Sierra Crestellina;
  • el halcón de Eleonora, que utiliza los Reales como punto de alimentación estival de coleópteros;
  • el roquero rojo, que tiene en Sierra Bermeja su área reproductora más meridional;
  • y el colirrojo real, migratoria estival que cría en Sierra Bermeja desde hace pocos años.
Andrés Rojas Sánchez (Fotografía: Antonio Muñoz Vilches)

Andrés Rojas Sánchez durante la conferencia en Estepona (Fotografía: Antonio Muñoz Vilches)

Proyectos de futuro

A partir de 2026, Grunsber iniciará una colaboración con el Grupo Ornitológico del Estrecho (GOES) para favorecer la reproducción del colirrojo real mediante la instalación de cajas nido en el Paraje Natural de los Reales de Sierra Bermeja. Estas cajas —junto con otras destinadas a murciélagos, mamíferos y aves nocturnas urbanas— ya han sido adquiridas y se instalarán en distintos puntos para reforzar sus poblaciones. La actividad está patrocinada por el Ayuntamiento de Estepona —que también ha apoyado este ciclo de charlas— y en ella contaremos, por supuesto, con la ayuda experta de Andrés Rojas Sánchez.

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